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La adolescencia es un periodo de cambios físicos y también emocionales que pueden provocar situaciones difíciles en las familias. Aunque siguen siendo menores, los adolescentes quieren sobrepasar los límites y afirmarse como los adultos que serán un día. Este cambio de comportamiento puede provocar conflictos en la familia que degeneran en insultos e incluso agresiones a los padres. Si quieres saber más sobre adolescentes que insultan a su madre o a su padre, en Pixpay te ayudamos a resolver conflictos ¡con educación, comunicación y mucha paciencia!

Conflictos filio-parentales: ¿por qué un adolescente adopta un comportamiento agresivo?

Antes de buscar soluciones a una conducta agresiva por parte de chicos/as adolescentes, tenemos que comprender qué es lo que pasa por su cabeza. La adolescencia lleva consigo cambios físicos y mentales que pueden ser vividos como un tsunami emocional, tanto por los adultos como por los niños/as, independientemente de su estrato social o cultural.

La revolución de la adolescencia

Los cambios hormonales, emocionales y sociales que van unidos a la adolescencia son toda una revolución para los niños/as y, como no, para su entorno familiar.  Aunque la mayoría de las familias viven este periodo sin grandes complicaciones, para algunos padres y madres, gestionar ciertas conductas de los adolescentes puede llegar a ser un problema. La necesidad de adaptarse a los cambios que experimentan y de afirmarse como persona y como ser independiente provocan cierta irritabilidad y frustración en algunos adolescentes, que por falta de madurez emocional no son capaces de canalizar sus sentimientos de manera serena. 

Otras causas de un comportamiento agresivo en la adolescencia

Toda actitud agresiva está causada por un malestar personal y, dentro de unos parámetros, es la manifestación de una emoción negativa que el chico/a está sufriendo.  Así, antes de buscar soluciones drásticas a la conducta de los adolescentes que insultan a su madre o a su padre, es mejor conocer las causas de su malestar. Hay varios factores que pueden amplificar un comportamiento agresivo hacia los padres o madres, que puede degenerar en insulto, faltas de respeto, agresiones e incluso maltrato:

  • Dificultad del adolescente para controlar sus impulsos y canalizar sus emociones.
  • Menos tolerancia a la frustración, baja autoestima e incluso depresión.
  • Una mala gestión familiar del conflicto, sin modelos positivos claros a seguir.
  • Una situación complicada por la que está pasando el niño/a adolescente: acoso escolar, abusos, maltrato, un divorcio, un cambio de residencia, una relación tóxica…

Violencia filio-parental: ausencia o exceso de límites y presión social

Tanto una educación muy autoritaria, sin libertad para expresar sus sentimientos y necesidades, como la falta de límites en su educación, forman parte de las razones que pueden llevar a un/a chico/a a desarrollar conductas agresivas en la adolescencia.
Que un adolescente desafíe la autoridad de sus padres es algo natural y sano a ciertas edades, lo que no impide que los padres deban establecer normas que garanticen el respeto y el equilibrio familiar. Sin embargo, estas normas deben ser claras y dejar un margen para que el/la adolescente pueda adquirir autonomía para desarrollarse como individuo. Según el psicólogo Javier Urra, fundador de Urra Infancia (Bilbao) y presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP), “hay que entender a los adolescentes y ponernos en sus zapatos, aunque también ser firmes y dar pautas para que entiendan que no están en un plano de igualdad con sus padres”.

Además, la presión social a la que, tanto padres como niños, se ven sometidos, agrava ciertas situaciones. Los mensajes sociales que reciben los jóvenes no son siempre positivos (materialismo, ausencia de esfuerzo para conseguir las cosas, exposición mediática extrema…) y aumentan un sentimiento de frustración hacia cualquier cosa que contradiga sus deseos inmediatos.

Gestión de conflictos: errores de los adultos frente al insulto de un adolescente

Todos estos factores hacen que ciertos adolescentes tiendan al insulto, al chantaje o a la agresión cuando se sienten frustrados o en dificultad. Según la SEVIFIP, formada por asociaciones de Madrid, Bilbao, Valencia o Cataluña, en los últimos años ha habido un gran aumento de la violencia filio-parental, entendida como agresiones físicas reiteradas (golpes, empujones, arrojar objetos) y/o violencia verbal (insultos repetidos, amenazas) o no verbal (gestos amenazadores, ruptura de objetos) de los niños/as hacia los padres y/o madres. Cerca del 90% de los adolescentes amenazan o insultan al menos una vez al año a sus padres. Recurrir a una terapia puede ser una solución, pero como adultos, debemos evitar ciertos errores que podrían socavar nuestra autoridad y provocar situaciones complejas:

Ignorar el insulto o el episodio agresivo

Los adultos debemos enfrentarnos a la situación de manera inmediata, incluso abandonando cualquier actividad en la que estemos. Ignorar un insulto o agresión provoca que este se convierta en una normalidad en la relación con tus adolescentes, lo que no es posible.

Centrarte en el insulto y no en el mensaje que transmite

Centrarnos en que el niño/a deje de insultar o de utilizar un insulto es una acción normal, aunque no es suficiente. Cuando los niños o adolescentes insultan a su madre o a su padre, les están mandando un mensaje directo que deben descifrar y entender, una necesidad no cubierta en la mayoría de los casos. 

Responder con más insultos

Un error evidente, fruto de la pérdida de control por parte del adulto, que debe mostrar su madurez emocional para asentar su autoridad y no entrar así en una espiral de maltrato verbal.

¿Cómo gestionar a un adolescente que insulta a su madre o a su padre?

Gestionar a un adolescente en plena crisis emocional puede ser un desafío para un adulto. La mayoría de los adolescentes que insultan a su madre, a su padre o a cualquier otro miembro de la familia, no son conscientes del daño que hacen, por lo que antes de aplicar un castigo debemos intentar calmar la situación, acudiendo a una comunicación lo más serena posible. Aquí te damos algunas ideas sobre qué hacer si tu adolescente te insulta:

Busca el motivo de la falta de respeto

No se trata ni mucho menos de justificar la agresión verbal de tu chico/a, sino de saber qué factores están provocando su conducta, ya sea en el entorno familiar o en otros ámbitos de su vida. Acudir a un psicólogo también puede ser de gran ayuda si la relación con tu adolescente empieza a ser difícil de gestionar.

Mantén la calma

Aunque sabemos que puede ser muy difícil, este punto es esencial para poder gestionar bien la situación. Recuerda que tú eres adulto y que debes hacer prueba de madurez. No entres en su juego ni le faltes al respeto. Si no consigues mantener la calma, lo mejor es irte hasta que te sientas más calmado/a. Además, marcharse no quiere decir renunciar, sino retomar el control de la situación. Puedes dejar la conversación para más tarde, cuando la comunicación sea posible.

Ejerce tu autoridad con respeto o busca una mediación

Es importante que dejes bien claros los límites a tu adolescente, ejerciendo así tu autoridad parental y no tolerando ciertas conductas. Sin embargo, la autoridad no se impone, sino que hay que ganarse el respeto. La educación y un trabajo en el día a día son cruciales y puede que ambos tengáis que adquirir habilidades de resolución de problemas. Cuando la comunicación no es posible, puedes buscar la ayuda de un psicólogo o seguir una terapia con un profesional.